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Espiritualidad: Moda que Favorecería a la Música Cristiana

Los ejemplos de cristianos que son artistas y que han saltado el vallado imaginario -- y cada vez más borroso -- entre el entorno religioso y el mercado general, ya se cuentan por decenas. P.O.D., MxPx, Stavesacre, Project86, Switchfoot, VonRay, The Elms, Jars of Clay, Nickel Creek, MercyMe, The Afters, Superchic[k], Amy Grant, Pillar, Sixpence None the Richer, 12 Stones, Steven Curtis Chapman, Al Green, Smokie Norful, Skillet, Vinge Gill, Randy Travis, Robert Randolph, y muchos más en sus diversos estilos musicales, se han movido indistintamente entre ambas esferas con igualmente diversa intencionalidad espiritual en sus letras.

Una historia bastante diferente es la que pueden contar los artistas que han gozado por años de la aceptación por parte de un público general, y que se han mantenido en su entorno artístico pero entregando un nuevo enfoque luego de decidirse a seguir el camino de la fe.

Uno de los más prominentes -- y menos comprendidos -- es el de Vincent Fournier, a quien todo el mundo conoce por su nombre artístico Alice Cooper. Pero quién mejor para comprenderlo que su propia esposa, Sheryl, quien recientemente comentó sobre cómo su esposo ha usado su talento de la música para hacer un puente entre los mundos del Rock 'n' Roll y el cristianismo.

"Alice Cooper, súper-estrella, es una imagen", dice ella. "Es interesante para mí: ¿Por qué la gente disocia a los actores de sus papeles, pero ellos no disocian a los rockeros de los roles que interpretan en el escenario? Alice Cooper es un personaje que mi marido representa. Él no es Alice Cooper".

"Él es como el Capitán Garfio del Rock 'n' Roll. Y cuando ha terminado con su espectáculo en escena, deja a Alice en el escenario y él es quien es", dijo ella. Y una gran parte de quién es Vincent en estos días es la organización cristiana sin fines de lucro Solid Rock Foundation (SRF).

Los Fournier han pasado los últimos 11 años ayudando a proveer para las necesidades monetarias de organizaciones por todo Arizona que suplen las necesidades sociales, económicas y espirituales de jóvenes y adolescentes. "A la fecha, hemos repartido más de un millón de dólares a diferentes organizaciones," dijo Sheryl.

En una curva distante de la misma carretera, recientemente agregamos a Brian "Head" Welch a la pequeña pero creciente lista de estrellas del Rock que dejan la vía rápida por una vida de fe. Welch era un miembro fundador y guitarrista de la banda de Rock duro.

También está el cantante líder de Creed, Scott Stapp, quien anunció el año pasado que seguiría como solista luego de abrazar el cristianismo. Y luego está John Davis, líder del grupo Rock/Alt Superdrag quien hizo lo mismo. Tanto Stapp como Davis fueron criados en familias asistentes a iglesias.

"Estoy en paz conmigo mismo, y en lugar de estar asustado de mi propia sombra, no le temo a nada sino al Señor", dijo Welch en una entrevista publicada en su nuevo sitio Web, www.headtochrist.com. "Él es el quarterback y yo soy el balón de fútbol".

Welch dijo que él se había vuelto adicto irrecuperable a meta-anfetaminas. Él le pidió a Dios que lo ayudara a dejarlas, y lo hizo. Ahora él habla sin tapujos sobre su fe con cualquiera que quiera escucharlo. Sin embargo, sus anteriores compañeros de banda no han sido receptivos. Welch planea hacer un álbum solista de canciones basadas en la fe en el futuro cercano.

Los otros dos anteriores rockeros ya han hecho música nueva. Stapp escribió una canción cristiana para el álbum del año pasado Passion of the Christ: Songs. Davis acaba de lanzar su primer álbum cristiano, John Davis.

Los tres músicos dicen que ellos habían estado espiritualmente y emocionalmente al final de sus cuerdas. Todos reconocen que su fe en Jesús los sacó de esa desesperación.

Con todo lo anterior, los consumidores de música tenemos más opciones que nunca para alimentar nuestras neuronas con nutrientes ricos en verdades espirituales, a la vez que disfrutamos del estilo musical que más nos apetezca en cualquier etapa de nuestras vidas.

La espiritualidad está de moda, pero se requiere de sabiduría y astucia para satisfacer las inquietudes espirituales con la verdad del evangelio, sin caer en la trampa de abandonar al buscador espiritual en un mar de alternativas de entretenimiento sano pero sin orientarlo en dirección hacia la cruz de Cristo.

Sobreestimar el alcance de las canciones por sí solas, separadas de lo que como cristianos podemos hacer con ellas, parece tan riesgoso como menospreciar el potencial de la música -- por ejemplo, potencial para generar lazos afectivos e iniciar conversaciones relevantes sobre temas espirituales con quienes difícilmente saldrán en las páginas de sociales durante una reunión de iglesia el domingo por la mañana.

El equilibrio debería encontrarse en lo que hagamos los cristianos como personas con la música como herramienta; los llamados a evangelizar somos nosotros, los cristianos, no nuestras creaciones artísticas ni las expresiones de otros. Así que no hablamos de canciones evangelísticas necesariamente, sino de evangelistas que utilicen canciones como punto de partida para profundizar en las verdades bíblicas.

La puerta quedó abierta y la espiritualidad anda suelta allá afuera en el mundo; la pregunta es: ¿Saldremos con nuestra sal y luz para acompañarla y esparcir la verdad, o dejaremos que la corrompa el error?